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Erasmo Provenza: “Así inició mi historia en EXATLÓN Estados Unidos”

Foto: Halil Íbrahim Özbay

1 de julio de 2018. Tenía pocas horas de haber aterrizado en Denver proveniente de Moscú, Rusia, tras vivir durante casi tres semanas la experiencia de brindarle cobertura a mi cuarta Copa Mundial de la FIFA, esta de la mano de Telemundo Deportes. Confieso que me preguntaba la razón del por qué la cadena no me permitió cubrir la competición entera y me mandó a casa “antes de tiempo”. A la tristeza del retorno la sucedió la alegría de abrazar nuevamente a Vanessa y Noah. Fue un día largo y entre el calor de mi hogar y el jet lag de la travesía el reloj empezaba su cuenta regresiva. Una que empezó en casa, Englewood, Colorado, y vivió su clímax en la estación, en Centennial.

“¡Tengo que reportarme en Telemundo Denver!”, le dije a Vane. Ella, sonriente, se despidió con un cálido beso y me dejó partir nuevamente, pero esta vez sabiendo que esa misma noche nos veríamos de nuevo. La ruta inició en E Hampden Ave. Luego, un cruce a la derecha en S University Blvd me condujo hasta E Dry Creed Road, calle donde se levanta de forma imponente una de las tantas sedes de Comcast en este estado.

No tenía ni idea qué era Exatlón



La alegría de mis ex compañeros al recibirme me recordó lo lindo que era estar de vuelta en casa y me hizo olvidar definitivamente esa tristeza de no haberme quedado en Rusia. “Lo que falta no hace falta”, dicen. Una puesta en escena para contar mis anécdotas en la emisión de las 5:00 pm (MT) fue el preludio de una reunión que cambiaría mi vida para siempre. Al salir del estudio, el GM del canal, Andrés Chaparro, me citó a su oficina a un “meeting” junto a la directora de noticias, Griselle Sierra. En primera instancia asumí que era para platicar de lo que viví en la magna cita futbolística mundial. En efecto, así fue. Todo inició con un relato de mis memorias pero inmediatamente después, de la boca de Chaparro salió esta pregunta: “¿Conoces el reality show Exatlón?”. Le dije que sí pero le mentía. No tenía ni la más mínima idea de lo que me hablaba. Empezó a explicarme de qué se trataba este show, me contó de su éxito en México y me permitió investigar un poco. Bastaron cinco minutos para “saber” de qué me hablaba y le dije: “Ok. Ya sé de lo que me hablas. ¿Por qué me hablas de esto?”, le dije. Su respuesta me ensordeció por algunos segundos. “La cadena quiere que seas el host del show. ¿Te interesa?”. ¡Obvio!, pensé, pero en ese momento le dije que necesitaba tiempo para pensarlo y consultarlo con mi familia. El tiempo, cabe destacar, era poco, ya que el network me necesitaba lo antes posible. “Ok, Andrés. Esta misma noche te confirmo. ¿Vale?”.

Yo sabía que quería ser el presentador de Exatlón pero porque ellos me querían a mí



Luego de despedirme de Chaparro y Sierra, abandoné la sede de Telemundo Denver e hice el mismo recorrido para volver a casa pero esta vez a la inversa: E Dry Creek Rd, S University Blvd, E Hampden Ave. Mientras conducía pensaba: ¿Por qué yo? ¿Por qué la cadena apuesta a mí, a un perfecto desconocido en los medios en este país? ¿Por qué no jugársela por alguien conocido?. Pensamientos infinitos sin respuestas momentáneas. Moría por gritar que sí pero yo vengo en combo y no podía decidir por mí. Ya en casa, debatí con Vane sobre el tema y todas las posibilidades. El panorama era alentador en teoría: 12 horas de prime time semanal, en horario estelar, con un formato exitoso en México pero a la vez sin éxito en Colombia y Brasil, una apuesta ambiciosa que acabaría con ese monopolio de series y novelas en ese horario. Era un riesgo a toda escala. En la práctica, si resultaba, no solo la cadena ganaría con su apuesta sino que Erasmo Provenza se daría a conocer en los Estados Unidos y lo haría por todo lo alto. Ahora, si no resultaba, la cadena lo lamentaría y este servidor sería recordado como el host de aquel show fracasado que quiso revolucionar la TV hispana y se quedó con las ganas. Sería enterrado. Tras horas de debate, como familia acordamos en aceptar el desafío y confiar en lo que soy no solo como ser humano sino como profesional. Un mensaje de texto a Chaparro con un “sí, acepto el reto”, encaminó los preparativos. Preparativos que constaron de tres días para desocupar mi apartamento en Colorado, un viaje a Miami por algunos días para afinar detalles con Francisco Suárez y Fidel Durán, ejecutivos que hicieron posible este sueño, y tras empacar ocho maletas cargadas de ropa y sueños, viajamos a República Dominicana para iniciar esta aventura.

Muchos apostaron que “Exatlón” iba a ser un fracaso



El resto es historia. Historia que conocen y de la cual ustedes son parte fundamental. Sin importar que muchos apostaron a nuestro fracaso, Exatlón Estados Unidos cautivó a millones de hogares y familias en Estados Unidos y Puerto Rico. Mi hijo, porque siempre lo será, se ganó el corazón de niños, jóvenes, adultos y ancianos. De ejecutivos y amas de casa, de hispanos y “gringos”. La competencia deportiva más feroz del planeta rompió récords de audiencia y se posicionó como el reality show número uno de la TV hispana, y en ocasiones se posicionó como el show número uno sin importar el idioma, de acuerdo a datos suministrados por Nielsen. ¿En cuánto a mí? Me di a conocer y eso es lo más importante. Los jueces de lo que fui para el show son ustedes. Aun así insisto: los verdaderos protagonistas de Exatlón Estados Unidos son ustedes y los atletas, y a ellos nos debemos.

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