Miércoles de Ceniza 2022: Las tradiciones de este día

Un joven feligrés enciende una vela votiva en la Catedral de St. Louis durante la oración del Miércoles de Ceniza y la imposición de cenizas el 17 de febrero de 2021 en Nueva Orleans, Luisiana.

Getty Un joven feligrés enciende una vela votiva en la Catedral de St. Louis durante la oración del Miércoles de Ceniza y la imposición de cenizas el 17 de febrero de 2021 en Nueva Orleans, Luisiana.

El Miércoles de Ceniza, llamado en la tradición litúrgica de la Iglesia “miércoles al inicio del ayuno” es una de las tradiciones más sagradas para los cristianos, y a partir de este día se inicia la cuaresma como tiempo de arrepentimiento y sacrificio para celebrar el misterio pascual de la Semana Santa.

En este día los seguidores de la doctrina de Jesús tienen por costumbre realizar una serie de practicas para limpiar su alma y corazón de las malas acciones que han cometido durante el año, y recibir de manera pura, y renovada a la presencia de Cristo resucitado.

Resucitar en Cristo es volver de las tinieblas del pecado para vivir en la gracia divina

Prácticas del Miércoles de Ceniza:

✦ Imposición de la Santa Cruz de ceniza: Se caracteriza porque al sacerdote inscribirla en nuestra frente, resume el mensaje bíblico en una sola palabra: “matanoeiete”, es decir “Convertíos”. La frase “Convertíos y creed en el Evangelio”, acompañada de la expresión “Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás”, es un llamado a la reflexión sobre nuestro origen, sobre la fragilidad de la vida y de su sujeción a la muerte.

“Entonces Dios tomó un poco de polvo, y con ese polvo formó al hombre. Luego sopló en su nariz, y con su propio aliento le dio vida. Así fue como el hombre comenzó a vivir”, Génesis 2:7-25 

✦ Origen de la cruz de ceniza: Esta tradición se origina cuando los judíos y ninivitas se cubrían de cenizas en algún sacrificio o duelo como un acto de arrepentimiento y deseo por dejar una mala vida, para convertirla en una mejor junto a Dios. Los ninivitas se arrepienten y son perdonados

✦ Por segunda vez el Señor habló a Jonás de esta manera: Disponte a ir a la gran ciudad de Nínive para pregonar allí el mensaje que yo te encargo. Partió Jonás al instante hacia Nínive de acuerdo con la orden del Señor. Nínive era una ciudad tan grande que se necesitaba andar tres días para recorrerla. Comenzó, pues, Jonás a recorrer la ciudad y estuvo un día entero proclamando: ¡Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida!

Los habitantes de Nínive creyeron a Dios, anunciaron un tiempo de ayuno, y desde el mayor hasta el más pequeño de ellos se vistió de sayal. Cuando el mensaje llegó hasta el rey de Nínive, este se levantó del trono, se despojó de su manto regio, se vistió de sayal y se sentó en ceniza. Luego, hizo pregonar en Nínive, por orden del rey y de los grandes del reino, este decreto: “Que no coman nada las personas ni los animales que no pasten los bueyes ni las ovejas, y que ninguno beba agua. 

Vestíos personas y animales con ropa de sayal; que toda persona suplique a Dios fervorosamente y que se convierta de su mala conducta y de la violencia de sus acciones. ¡Tal vez Dios se arrepienta, se calme el furor de su ira y no perezcamos!”. Al ver Dios la actuación de los ninivitas y cómo se habían arrepentido de su mala conducta, se retractó del castigo que les había anunciado y no lo llevó a cabo.

Sin embargo, la tradición de colocar la ceniza empezó a realizarse por la iglesia católica en el siglo XI, para iniciar cuarenta días de penitencia como antesala de un recibimiento digno a la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

De acuerdo con Gastrolabweb.com, en la tradición bíblica la ceniza hace referencia a un sentimiento de humildad, particularmente delante de Dios. Y, en consecuencia, cubrir la cabeza con ceniza era un signo externo de la actitud y los sentimientos de quien, reconociendo su indignidad delante de Dios, manifiesta su arrepentimiento, según el CEM.

La ceniza representa un signo de humildad y le recuerda al cristiano su origen y su fin, y que la vida terrenal es temporal. “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga” (Lc 9, 23).

La tradición del ayuno y de la abstinencia

Estos ritos y tradiciones que tienen que ver con el sacrificio en la alimentación, simbolizan un medio de purificación para iniciar la Cuaresma como periodo de penitencia, y con ellos se pide a Dios que perdone todos nuestros pecados, para comenzar una vida en cristo a través de la resurrección.

El ayuno durante estos días consiste en hacer solamente una comida fuerte al día. tradicionalmente se lleva a cabo durante toda la mañana y la tarde hasta la noche, es decir al atardecer se rompe el ayuno cuaresmal, tradición que se repite el resto de día señalados, sin embargo, con el paso del tiempo algunas ramas de religión han relajado las reglas sobre el ayuno para que no sea tan severo.

Canon de derecho católico:

✦ Canon 1251: Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
✦ Canon 1252: La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años. Cuiden sin embargo los pastores de almas y los padres de que también se formen en un auténtico espíritu de penitencia quienes, por no haber alcanzado la edad, no están obligados al ayuno o a la abstinencia.

Por lo tanto, existen las siguientes posibilidades según la edad:

✦ Hasta los 14 años cumplidos: no hay obligación de guardar ayuno ni abstinencia.
✦ Desde los 14 y hasta los 18 años (mayoría de edad canónica): Existe la obligación de guardar la abstinencia de carne o de otro alimento todos los viernes del año (de Cuaresma y del resto del año), salvo si coincide con solemnidad, y también el miércoles de Ceniza.
✦ Desde los 18 hasta los 59 años cumplidos: existe la obligación de abstenerse de tomar carne u otro alimento los días indicados anteriormente, y también la de ayunar el miércoles de ceniza y el viernes santo.
✦ Desde los 59 años: desaparece la obligación de ayunar, pero subsiste la obligación de abstenerse de la carne u otro alimento.

Entre tanto dice el Financiero.com, que la abstinencia es una de las prácticas más antiguas en las tradiciones de la Iglesia y es una cuestión de costumbre, según explica en entrevista David Vilchis, miembro fundador del Seminario de Intersecciones de lo Religioso (SEMIR) y profesor en la Universidad Católica Lumen Gentium.

El especialista, afirma que hay muchas confusiones por su antigüedad y debido a que no hay una normatividad clara al respecto de esta práctica tan arraigada en el pueblo cristiano desde las primeras comunidades, aunque en términos generales esto tiene su origen en la mortificación.

David detalla varios ejemplos al respecto: en el Código de Derecho Canónico se le menciona como una renuncia voluntaria, negarse a sí mismo; la Conferencia del Episcopado Mexicano habla de sacrificio; Juan Pablo Segundo mencionaba a la vida cristiana como una vida de mortificación; la tradición monárquica la describe como disciplina y autodominio; o bien, Santo Tomás habla sobre frenar la concupiscencia de la carne.

“Esto tiene la idea de unirse al sacrificio de Cristo o rememorar el sacrificio de Cristo con esta vida penitencial”, dice Vilchis, además, es un mandato específico de los tiempos penitenciales: Cuaresma y todos los viernes del año, días en que, en teoría, no se come carne tampoco; sin embargo, dicha práctica es menos común en la población general y se realiza de forma más rigurosa en los seminarios y conventos.

¿Por qué se prohíbe carne roja y no pescado en Cuaresma?

La carne roja no protagoniza la abstinencia por casualidad, David Vilchis expone que hay dos versiones sobre la razón.

La primera es una explicación que se ha difundido mucho desde la Arquidiócesis Primada de México, la cual rescata la dimensión social. Según el investigador, se sustenta en que la carne era costosa y el pescado más accesible a las comunidades en situación de pobreza, “una idea de que los ricos se unieran al ayuno perpetuo de los pobres y con ese ahorro se pudiera invertir en obras de misericordia”.

La segunda posibilidad sobre el origen está arraigada desde antes del cristianismo, nos lleva hasta la tradición judía, la cual distinguía a animales puros e impuros, retomado por Santo Tomás de Aquino, quien señalaba que no se debía comer “nada de lo que descanse en la tierra y respire aire”, es decir, todo menos los seres vivos del mar y alimentos que nacen de la tierra.

“Se consideraba que la sangre roja era impura y manchaba, mientras que los animales que vienen del agua no tienen esta sangre roja, no se asociaba con la impureza, sino con una pureza o vitalidad mayor al estar en el agua, pues está esta idea de que el agua es pureza, se consideraba que el pescado era puro”.
Así, según la antigua tradición, durante los días santos solo se puede comer pescado, frutas, verduras, cereales y todos sus derivados, lo cual excluía al pollo, aunque con el tiempo esta cuestión ha ido cambiando según el contexto.

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