COVID-19: Familia de Miami acusada de vender lejía como falsa cura al virus

Un manifestante vierte agua en su máscara mientras finge beber de una botella de lejía durante un mitin para reabrir California y contra las directivas de Stay-At-Home el 1 de mayo de 2020 en San Diego, California.

Getty Images Un manifestante vierte agua en su máscara mientras finge beber de una botella de lejía durante un mitin para reabrir California y contra las directivas de Stay-At-Home el 1 de mayo de 2020 en San Diego, California.

El virus del Sars-Cov-2 que llegó a finales del año 2019, tiene a la humanidad afrontando una pandemia mundial que tiene a todo el personal médico y científico buscando la cura a esta enfermedad, mientras que por lo pronto se trata de dar contingencia al virus a través de las diferentes vacunas que se crearon y aprobaron en un tiempo récord para afrontar la gran crisis sanitaria que atravesaba el mundo.

El virus del Covid-19, una enfermedad acompañada de un síndrome respiratorio agudo grave, y que en algunas personas tiene repercusiones críticas, ha hecho que muchas personas en el mundo busquen métodos alternativos que permitan la prevención o el tratamiento de la infección, y entre la mezcla del ingenio y el desespero, muchos han acudido a medicamentos y sustancias peligrosas para la salud que carecen de toda base científica.

¿Quiénes son los Grenon y de qué son acusados?

Un padre de familia junto a sus tres hijos, fueron procesados por un jurado de Miami bajo los cargos de comercializar una solución tóxica y con efectos potencialmente letales, los cuales publicitaban como un remedio para combatir el Covid-19, y de cuyas ventas que hacían desde su centro de operaciones en El Rodadero, en Santa Marta, Colombia, logrando obtener ganancias por más de un millón de dólares.

Según el Departamento de Justicia, el “MMS” hallado en el cobertizo del patio de la casa de Jonathan Grenon, en Bradenton, fue incautado por agentes policiales en docenas de bidones químicos azules que contenían casi 10.000 libras (4.500 kilos) de clorito de sodio en polvo, miles de botellas de “MMS” y productos de distribución.

Según documentos judiciales, los acusados Mark Grenon, de 62 años de edad, Jonathan de 34 años, Jordan de 26 años, y Joseph de 32 años, residentes en Bradenton (Florida) y quienes, amparados en ser fundadores de una iglesia cristiana, fueron culpados de conspiración para cometer fraude y desacato criminal, pues previo aviso legal de detenerse en el comercio de esta sustancia, hicieron caso omiso y por el contrario continuaron con el negocio criminal.

Los cuatro hombres, según la acusación, fabricaban, promovían y vendían una “Solución Mineral Milagrosa” (MMS), que contenía clorito de sodio y agua, pero al ingerirla se transformaba en dióxido de cloro, una potente lejía usada para el tratamiento del agua y el blanqueado de textiles y pulpa de papel.

Según el Departamento de Justicia, los Grenon vendieron decenas de miles de botellas de la solución en todo el país y ganaron más de un millón de dólares, todo bajo la fachada de la Iglesia Génesis II de Salud y Sanación (‘Génesis’), una iglesia no religiosa que los imputados crearon solo con la intención de “evitar la regulación gubernamental de MMS y protegerse del enjuiciamiento”.

Según el padre de familia y cofundador de la iglesia, Mark Grenon, dijo al Departamento de Justicia que “no tiene nada que ver con la religión” y que fundó esa iglesia para legalizar el uso de MMS y evitar ir a la cárcel.

Según la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos para el Distrito Sur de la Florida, algunas personas que adquirieron estos productos fueron hospitalizadas e incluso desarrollaron afecciones potencialmente mortales, e incluso hubo fallecidos, por beber la pócima la cual llamaban MMS. 

“La Administración de Alimentos y Drogas (FDA) ha recibido informes de personas que requirieron hospitalizaciones, desarrollaron afecciones potencialmente mortales y murieron después de beber MMS”, según un comunicado de prensa de la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida.

A saber, dentro de la denuncia penal se establece que esta familia envió cartas al juez en su caso civil, advirtiendo que no pararían con la venta del producto, y amenazaron de proceder con violencia, que “recogerían armas” e “instigarían a un Waco” (una matanza en Texas).

Hasta el momento Jordan y Jonathan Grenon son los únicos miembros de la familia que están detenidos pues representaban un riesgo de no comparecer en futuros procedimientos judiciales y por ser un peligro para la comunidad de ser liberados.

Ahora bien, de hallarse culpable a los Grenon, cada uno de ellos podría estar enfrentado una pena de cadena perpetua, según ABC.

¿Por qué es dañino el dióxido de cloro?

El uso del dióxido de cloro (CLO2) para contrarrestar el coronavirus del Sars-Cov-2, viene ajustado a un planteamiento que parte de la base de que los virus son absolutamente sensibles a la oxidación y por otro, de su eficacia en bolsas de sangre humana contra virus como el HIV y otros patógenos.

Entonces, ¿por qué no iba a funcionar orgánicamente contra el coronavirus?

Este compuesto se ha utilizado desde hace más de 100 años para combatir todo tipo de bacterias, virus y hongos, actuando como un desinfectante, ya que en su modo de acción resulta ser un oxidante.

En este sentido, este compuesto se convirtió en la panacea que ganó gran protagonismo en 2020, al publicarse en las redes sociales de lo beneficioso que resultaba la ingesta de este compuesto para combatir el Covid-19. Además de que se indicó ser un remedio para muchas otras afecciones y enfermedades, entre ellas la malaria, la diabetes, el asma, el autismo o inclusive el cáncer.

Sin embargo, a mitad del 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), pidieron a la población mundial abstenerse de consumir esta sustancia

“No hay evidencia sobre su eficacia y la ingesta o inhalación de estos productos podrían ocasionar graves efectos adversos”, señaló en agosto la OPS en un documento.

Así mismo, en un comunicado de prensa emitido por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y citado por France 24, este producto, además de ser ineficaz, podía ocasionar graves problemas de salud e incluso la muerte.

Para esos momentos, muchos especialistas se refirieron al uso indiscriminado que estaban haciendo muchas personas al ingerir dióxido de cloro para combatir el Covid-19, entre ellos el profesional Carlos Ruiz Alonso, miembro del Departamento de Química Orgánica de la Facultad de Química de la UNAM, quien dijo de la solución mineral “milagrosa” que era un compuesto químico desencadenante de efectos adversos como alteración de la actividad eléctrica del corazón, baja presión arterial, insuficiencia hepática aguda, vómitos y de diarreas severas. 

“Si se toma un cultivo de virus y bacterias, y se le añade esta sustancia, en efecto se van a destruir, porque se agrega un fuerte agente oxidante, pero es diferente hacerlo in vitro (en un ambiente controlado fuera de un organismo) que in vivo (en un organismo)”, detalló el experto en agosto pasado del año pasado.

¿Qué es el ‘MMS’ y el ‘CDS’?

Se trata de una mezcla de dos compuestos: las sustancias denominadas clorito sódico y ácido cítrico, que se pueden suministrar juntos o por separado. La primera es un sólido granuloso blanquecino, mientras que el segundo es un ácido débil muy presente en ciertos alimentos.

La preparación de la mezcla se realiza disolviéndola en agua, y en este formato se suministra. Se trata entonces de un preparado denominado “clorito sódico acidificado”, también conocido mediante las siglas de su nombre en lengua inglesa, ASC.

“El MMS es la sustancia base y si se le añade ácido, normalmente cítrico o clorhídrico, se convierte en un gas que al disolverse en agua es el CDS. Ambas sustancias son prácticamente iguales”, explicó el divulgador científico Fernando Frías.

De hecho, el especialista en la lucha contra las pseudoterapias advierte de que “es un derivado de la lejía y puede dejar secuelas, especialmente en gente sensible con insuficiencia respiratoria, porque este producto disminuye la capacidad de la sangre para transportar oxígeno. También daña la flora intestinal por lo que es especialmente dañino para niños y personas mayores”.

Finalmente, la FDA no solo no aprobó esa solución para tratar el Covid-19 o cualquier otra enfermedad, sino que “ha instado enérgicamente a los consumidores a no comprar ni usar MMS”.

“Beber MMS es lo mismo que beber blanqueador o cloro y puede causar efectos secundarios peligrosos, que incluyen vómitos intensos, diarrea y presión arterial baja potencialmente mortal”, dijeron en un comunicado de prensa.

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