Estudio COVID-19: ¿Compartir espacio interior representa un “mayor” riesgo de infección?

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Con casi tres millones de casos confirmados del COVID-19 en todo el mundo y más de 200,000 muertes causadas por el virus, el tiempo es fundamental para aprender más sobre este nuevo coronavirus y así poder salvar vidas y volver a la normalidad.


Los investigadores y expertos buscan mejor entender el coronavirus y encontrar una manera de detener su efecto paralizante en la sociedad y la salud humana lo más rápido posible, pero con tantas incógnitas y limites en ensayos científicos, la información confiable está resultando un tanto difícil de obtener.

Un estudio publicado el 7 de abril examinó casos en 320 ciudades de la China para intentar entender dónde se encontraban las personas cuando contrajeron el virus. Lo que encontraron fue que la gran mayoría se infectaron en un ambiente interior, mientras que se encontró sólo un caso en dónde el contagio había ocurrido en un entorno al aire libre.

Es importante notar que este estudio aún no ha completado la revisión por pares, por lo que hasta entonces no se puede considerar establecido en el ambito médico o científico. Según American Journal Experts, el artículo fue publicado como una prepublicación antes de ser revisado por pares, lo cual puede tomar meses o incluso años. Dada la urgencia por obtener información que pueda brindar una idea de cómo se comporta el coronavirus, este estudio se ha publicado temprano y será considerado, pero no se verifica como un hecho.

El estudio concluyó que compartir espacio interior representa un “mayor” riesgo de infección COVID-19

Getty Un oficial de policía cruza la calle en un Times Square casi vacío el 12 de marzo de 2020, en Nueva York.


Los autores del estudio clasificaron posibles lugares donde el virus podría ser transferido de persona a persona. Consideraron hogares, transporte público, comida, entretenimiento, tiendas y misceláneas.

Los hallazgos concluyeron: “Los brotes en el hogar fueron la categoría dominante, seguidos por el transporte. … Identificamos un solo brote en un entorno al aire libre, que implicó dos casos. Conclusiones: Todos los brotes identificados de tres o más casos ocurrieron en un ambiente interior, que confirma que compartir espacio interior es un riesgo importante de infección sarS-CoV-2.”

Los autores del estudio escribieron que los lugares en los que vivimos y trabajamos eran los más propensos a facilitar la propagación del virus, diciendo: “Las personas están en contacto constante a medida que se trasladan de un espacio interior o edificio a otro, lo que crea una red de contacto interior a través de la cual un virus puede propagarse”

Aun así, afirman que sus hallazgos no descartan que el virus pueda propagarse fuera. De los 7,324 casos que estudiaron, sólo encontraron dos casos que parecen haber contraído el COVID-19 en entornos exteriores. En ese caso, un hombre de 27 años tuvo una conversación al aire libre con otro hombre que había estado recientemente en Wuhan, donde se originó el virus, y ambos hombres dieron positivo con el COVID-19.

Los autores del estudio señalan que había varias limitaciones en su investigación, señalando: “Sólo estudiamos brotes en la China, donde se implementaron medidas de intervención muy estrictas. Nos basamos plenamente en los informes de casos de las autoridades sanitarias locales de cada ciudad, y existe una variación en los detalles y la calidad de sus investigaciones epidemiológicas originales. Tampoco intentamos acceder a ninguno de los lugares de infección, y los detalles de cada uno de estos espacios interiores siguen siendo desconocidos”.

Todavía hay muy poca información sobre cómo frenar la propagación del coronavirus o cómo tratarlo

El excomisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, médico, experto en política médica y defensor de la salud pública, Scott Gottlieb tuiteó sobre el estudio, sugiriendo que algunas actividades sociales podrían seguir ocurriendo mientras ocurrieran fuera.

Sin embargo, los hallazgos sólo sugieren que el virus se propaga más fácilmente en el interior, no que no se propaga fuera. A medida que los investigadores y lideres buscan información que ayude a controlar el virus, dirigentes se aferran a cualquier información que proporcione algún tipo de alivio.

Al navegar esta pandemia, hay veces que la esperanza se ha convertido en decepción como cuándo un medicamento o tratamiento que parece ser se encuentra con hallazgos de que no va a funcionar. Por ejemplo, se encontró que el medicamento Remdesivir mostraba mejoras en la mayoría de los pacientes de un ensayo clínico estadounidense a principios de este mes, pero ahora la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en ingles) informa que un ensayo clínico de ese medicamento en la China fue un fracaso, según la BBC.

Un estudio brasileño publicado el viernes en el Journal of the American Medical Association encontró que otro medicamento mencionado por la administración Trump como un posible tratamiento para los pacientes de COVID-19, la cloroquina, demostró ser inseguro porque las altas dosis necesarias para matar el virus son perjudiciales para los seres humanos. La FDA también advirtió contra el uso de cloroquina, diciendo que puede causar problemas del ritmo cardíaco.

Durante una rueda de prensa el 23 de abril, el presidente Trump fue fuertemente criticado por los medios y usuarios de internet al sugerir inyecciones de luz solar o desinfectante como una posible manera de matar el virus. Esas sugerencias ilustran el hecho de que no estamos cerca de encontrar un medicamento legítimo para tratar a los pacientes del COVID-19, pero algunos científicos no creen que un medicamento sea necesariamente la única manera de ayudarlos. Otro enfoque que se está desarrollando para combatir el virus es usar anticuerpos, una práctica centenaria que algunos investigadores médicos creen es muy prometedora.

Otros estudios están explorando qué tipo de efecto tiene el sol, el calor y la humedad sobre el virus. Bill Bryan, el jefe de la Dirección de Ciencia y Tecnología del Departamento de Seguridad Nacional de la administración Trump, compartió los resultados preliminares sobre ese tema en la reunión informativa de la Casa Blanca del 23 de abril. Dijo que el estudio mostró que los rayos ultravioleta en conjunto con el calor y la humedad afectan negativamente la vida promedio del virus, y lo hacen más débil. Bryan también mencionó que hallaron que el coronavirus es más potente en interiores y en el aire seco.

Sin embargo, según la WHO (World Health Organization), “de acuerdo con la evidencia hasta ahora, el virus COVID-19 puede transmitirse en TODAS LAS ÁREAS, incluidas las zonas con clima cálido y húmedo”.



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