En un anuncio realizado por el Departamento de Justicia (DOJ) el jueves 2 de abril, se reveló que el rapero Gucci Mane fue presuntamente secuestrado por el también artista Pooh Shiesty el 10 de enero.
Pooh Shiesty, cuyo nombre real es Lontrell Denell Williams Jr., fue arrestado el 1 de abril en relación con el secuestro y robo de Gucci Mane, cuyo nombre real es Radric Delantic Davis, informó TMZ .
Gucci Mane robado y secuestrado en Dallas
En una denuncia presentada ante el DOJ en enero, se citó que Pooh Shiesty invitó a Gucci Mane y a otros dos profesionales de la industria a Dallas, Texas, para discutir los términos de su contrato de grabación, informó Action News 5 . Mientras estaba en un estudio de música, Pooh Shiesty exigió ser liberado de su contrato con el sello discográfico de Gucci Mane, 1017 Global Music.
Mientras Pooh Shiesty manejaba su contrato, sus cómplices robaron a Gucci Mane y su equipo sus relojes Rolex, joyas, dinero en efectivo y otros artículos costosos.
Según el Departamento de Justicia, Pooh Shiesty “obligó a una de las víctimas a firmar una liberación del contrato de grabación a punta de pistola” usando un arma tipo AK.
La denuncia formal señaló además que el amigo y colega rapero de Pooh Shiesty, Big30, usó su cuerpo para barricar la puerta del estudio para impedir que alguien escapara. Una víctima también fue estrangulada hasta casi perder el conocimiento.
Los acusados se enfrentarán a la pena máxima de cadena perpetua
Ocho de los nueve sospechosos han sido arrestados, y las autoridades han rastreado a cada acusado en varias ciudades, incluidas Memphis, Nashville y Dallas. El padre de Pooh Shiesty, Lontrell Williams Sr., fue puesto bajo custodia, al igual que Rodney Wright Jr. (BIG30), Kedarius Waters, Damarian Gipson, Demarcus Glover, Kordae Johnson y Darrion McDaniel.Según el Departamento de Justicia, las autoridades aún están en proceso de arrestar al sospechoso Terrence Rodgers.
Durante el anuncio oficial a la prensa el 2 de abril, el fiscal federal del Distrito Norte de Texas, Ryan Raybould, advirtió que un delito de esta magnitud siempre conllevará una investigación y un enjuiciamiento. “Las víctimas en este caso vinieron a Dallas para realizar negocios legítimos y se encontraron con armas de fuego y violencia. A cualquiera que contemple usar la violencia y la intimidación como práctica comercial, les digo que será investigado y procesado enérgicamente”, declaró Raybould.
Si son declarados culpables de secuestro y conspiración para cometer secuestro, los acusados podrían enfrentar una pena máxima de hasta cadena perpetua en una prisión federal.
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