
Los fans de Hallmark Channel se han enamorado de “Hope Valley: 1874” y de su protagonista, Bethany Joy Lenz, pero su camino a la fama no ha estado libre de tropiezos.
Así lo dejó muy claro en una entrevista reciente, en la que recordó una audición en la que casi todo lo que podía salir mal salió mal.
“No podría haber hecho peor esta audición”
Durante una visita reciente al pódcast “I’ve Never Said This Before”, la exestrella de “One Tree Hill” recordó “la peor audición de mi vida”: la que hizo para conseguir un papel en la producción de Broadway de “Molin Rouge! The Musical” (según Entertainment Weekly).
“Había hecho una audición que salió muy bien y la sesión de trabajo con el director musical también había salido muy bien, pero en la sesión con los productores todo se vino abajo”, dijo sobre aquella experiencia desastrosa.
“Olvidé la letra. No había ensayado lo suficiente para que todo me saliera de forma natural. Pensé que si yo… Simplemente no me preparé lo suficiente. Tenía una confianza un poco exagerada en mis capacidades y no tuve en cuenta la adrenalina ni los nervios”, admitió.
Según Lenz, logró “bordarla” porque no estaba nerviosa. “En serio: en la audición, me fue increíble. Con el director musical, igual. Él me dijo: ‘Sí, claro, tú puedes con esto’. Y yo pensé: ‘Sí, me siento muy bien’”.

Pero cuando llegó el momento de presentarse ante los productores del musical, toda esa seguridad desapareció.
“Se me quebró la voz, luego olvidé un movimiento que iba a hacer, los miré e hice una mueca extraña. Después pensé: ‘¿Qué estoy haciendo con mi cuerpo?’”, recordó Lenz.
“Olvidé una indicación específica que me habían dado sobre lo que querían que hiciera. Así que hice cualquier otra cosa… No podría haber hecho peor esta audición”, agregó.
Una lección valiosa

Como era de esperarse, Lenz no consiguió el papel de Satine —personaje que Nicole Kidman interpretó en la película de 2001 que inspiró el musical de Broadway—, que quedó en manos de Karen Olivo.
Sin embargo, Lenz aprendió una lección importante que ha aplicado en sus audiciones posteriores.
“En esas situaciones, un artista se siente muy vulnerable al tener que actuar bajo las luces, frente a desconocidos y en una sala iluminada”, explicó. “Es una experiencia completamente distinta a estar sobre el escenario. Debí haber practicado con amigos en una sala de estar, solo para acostumbrarme a cantar frente a otras personas sin tantos nervios, por más descabellado que suene”.
Aunque reconoció que quizá no sea una lección “muy profunda”, sostiene que “es práctica”.
Y agregó: “La lección valiosa es que, cuando tienes que hacer algo que sabes que te hará sentir vulnerable profesionalmente, si quieres tener éxito, te recomiendo practicar antes con personas de confianza, antes de intentar hacerlo frente a otros”.
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