
Los Phoenix Suns sufrieron otra derrota el lunes por la noche ante los Golden State Warriors en un partido marcado por un altercado entre Draymond Green y el alero de los Suns Dillon Brooks.
El altercado no despertó a los Suns, que han mostrado un básquetbol sin energía al comienzo de la temporada: tienen una pobre marca de 1-4 y van 0-3 como visitantes.
Devin Booker sumó 26 puntos y cinco asistencias para los Suns antes de salir por acumulación de faltas a finales del cuarto periodo, una escena que resume el pésimo inicio de temporada de Phoenix.
Pero las faltas y las expulsiones dominaron la noche del lunes, con Brooks otra vez en el centro de la polémica.
“Esto confirma lo que he dicho durante años: los árbitros tienen una idea preconcebida sobre mí, porque la regla exige que haya intención”, dijo Brooks después de la práctica de tiro matutina previa al partido.
“Así que, según ustedes, ¿golpeé a propósito a uno de mis mejores amigos en la NBA? Y no tengo muchos”, continuó Brooks. “Me parece muy raro. Además, revisaron la jugada tres veces. Pero bueno, al menos no me suspendieron”.
El encontronazo dio de qué hablar en las redes sociales de la NBA, donde muchos criticaron a Green por lo que consideran una jugada sucia.
Los Suns tampoco se salvaron de las críticas: siguen acumulando derrotas al inicio de la temporada regular. En Phoenix circulan rumores de traspasos, incluida la reciente sugerencia de que a la estrella Devin Booker le convendría cambiar de equipo. Mientras tanto, los Suns se hunden poco a poco.
Tras el sorprendente éxito de los Suns la temporada pasada, esta campaña comenzó con grandes expectativas. Pero, a medida que avanza, aquella promesa se convierte en una pesadilla.
Phoenix Suns: más derrotas y presión por hacer cambios ya